Las pequeñas mentiras que no hacen daño a nadie, y que sirven a menudo para evitar ofender a personas de nuestro entorno, como por ejemplo ese "voy de camino" cuando aún no hemos salido a la calle, forman parte de los rasgos culturales de muchas sociedades. Pero, ¿cómo han cambiado las mentiras con el paso de los siglos? En una investigación se está averiguando cuánto mentimos hoy en día y de qué manera lo hacemos.
Uno de los primeros hallazgos en esta investigación, a cargo de Jeff Hancock y Jeremy Birnholtz, profesores de comunicación en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, es que actualmente tendemos a apoyarnos en la tecnología para hallar excusas.
De hecho, Hancock ha comprobado que hasta un 10 por ciento de los mensajes de texto contienen mentiras, y una quinta parte de ellas son mentiras para esquivar a personas con las que no deseamos tener contacto en ese momento.
Pero tales mentiras son difíciles de hacer pasar por verdades cuando el GPS del teléfono móvil indica a los demás cada movimiento del usuario, o cuando se convierte en casi una obligación la costumbre de publicar en Facebook mensajes sobre las actividades del momento para que se enteren las personas de la lista de contactos. Situaciones como esas hacen dudar de si el balance general de la tecnología es que nos facilita el mentir o nos lo pone más difícil, y también hace plantearse hasta qué punto la tecnología compromete nuestra privacidad.
Hancock y Birnholtz también están investigando cómo la gente regula su grado de disponibilidad para los demás a través de la tecnología moderna, y si es posible diseñar nuevas maneras de ayudar a hacerlo. En su opinión, la mentira no es necesariamente algo malo, y algunas relaciones pueden beneficiarse de un aumento en el nivel de privacidad.
Por otra parte, aunque la mayoría de nosotros sabemos y aceptamos que en algunas ocasiones las personas de nuestro entorno social nos pueden soltar algunas mentirijillas de conveniencia, identificar los casos concretos en los que un mensaje contiene mentiras nos resulta menos fácil. Muchas personas aprovechan la ambigüedad que proporciona la tecnología para encubrir sus actividades, como por ejemplo recurriendo a colocar en "ausente" u "ocupado" el estado de su icono en su servicio de mensajería instantánea, para evitar chatear cuando no les apetece.
De hecho, Hancock ha comprobado que hasta un 10 por ciento de los mensajes de texto contienen mentiras, y una quinta parte de ellas son mentiras para esquivar a personas con las que no deseamos tener contacto en ese momento.
Pero tales mentiras son difíciles de hacer pasar por verdades cuando el GPS del teléfono móvil indica a los demás cada movimiento del usuario, o cuando se convierte en casi una obligación la costumbre de publicar en Facebook mensajes sobre las actividades del momento para que se enteren las personas de la lista de contactos. Situaciones como esas hacen dudar de si el balance general de la tecnología es que nos facilita el mentir o nos lo pone más difícil, y también hace plantearse hasta qué punto la tecnología compromete nuestra privacidad.
Hancock y Birnholtz también están investigando cómo la gente regula su grado de disponibilidad para los demás a través de la tecnología moderna, y si es posible diseñar nuevas maneras de ayudar a hacerlo. En su opinión, la mentira no es necesariamente algo malo, y algunas relaciones pueden beneficiarse de un aumento en el nivel de privacidad.
Por otra parte, aunque la mayoría de nosotros sabemos y aceptamos que en algunas ocasiones las personas de nuestro entorno social nos pueden soltar algunas mentirijillas de conveniencia, identificar los casos concretos en los que un mensaje contiene mentiras nos resulta menos fácil. Muchas personas aprovechan la ambigüedad que proporciona la tecnología para encubrir sus actividades, como por ejemplo recurriendo a colocar en "ausente" u "ocupado" el estado de su icono en su servicio de mensajería instantánea, para evitar chatear cuando no les apetece.
Todo el mundo ha hecho su lista sobre las mentiras universales en la Universidad, aca va la mia :
- Somos 3, nos vamos a repartir el trabajo grupal en partes iguales
- Son 160 paginas ke leer, empiezo el viernes y leo 10 cada dia
- Todavia falta quee empiece la practica, facil llego en 15 minutos
- Solo un par de chelitas(Cervezas) en el hueco y de ahi me voy a clase
- Prestame tus copias y te las toco mañana. (je esa yo la he hecho a menudo
) - Vas a ver quee voy estar con esa flaca antes de que termine el ciclo
- Sacando calculos, si saco 4 en el final paso con 11, asi no estudie la hago.
- Era la B de hecho (a la hora de comparar respuestas al final de un examen siempre coinciden todos en lo mismo)
- Todavia alcanzo a llegar a clase.
- Solo gasto el 20 por ciento de faltas en este viaje y no falto mas!

- La proxima clase si llego temprano


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